Hasta que un día le llegó un mensaje en Facebook de alguien que no conocía. Decía: "Mi familia y yo hemos estado de vacaciones en Royalton y creo que hemos encontrado algo que te pertenece".
Y así era: el hijo de la familia, de 8 años, pensó haber encontrado una piedra de oro... "Pero cuando lo tomé vi que era un anillo de compromiso", cuenta el pequeño.
Y aunque sabían que sería muy difícil, el pequeño estaba determinado a devolvérselo a su dueño. Tenían solo tres pistas: las iniciales de Matt, de su mujer y la fecha de su boda grabadas en la parte de dentro del anillo. Con esto, investigaron en el registro civil online donde buscaron a gente de Minnesota que se hubiese casado ese día. ¡Y dieron con Matt!
"Ni en mis sueños más locos me hubiese imaginado que volvería a verlo; que alguien se tomaría tanto tiempo y esfuerzo en encontrarme", confiesa Matt. Ahora ha recuperado su anillo y se lo pone encima del que se tatuó.
Que Matt haya recuperado su anillo es bastante asombroso, pero aún más lo es el hecho de que un niño de solo 8 años tenga tanta determinación por hacer algo tan desinteresado como devolverle el anillo a una persona que no conoce. ¡Sin duda el mundo sería un lugar mejor si todos nos comportásemos como él! Y esperemos que, a partir de ahora, Matt siempre se quite el anillo antes de darse un baño...
